[Interior] Piso en una antigua fábrica de estilo industrial

Las ciudades se desarrollan cada vez más y los metros de las viviendas cada vez son más escasos. De ahí que muchas veces se recurra a espacios que no son viviendas, propiamente dichas, y que se adaptan para convertirse en verdaderos hogares. Es el caso de este interior, un piso en una antigua fábrica de estilo industrial, reconvertida en un hogar cálido y lleno de matices. Este estudio de tan sólo 46 m² es obra de los interioristas Egue y Seta. Sus pocos metros cuadrados aprovechan al máximo cada rincón. Toda la distribución desarrolla soluciones divisorias que respetan la intimidad, sin restar el más mínimo confort y comunicación al resultado.

OPEN CONCEPT

Un estilo muy personal, este diseño les caracteriza. En un espacio de forma rectangular y un ambiente diáfano y abierto, donde todas las estancias quedan visualmente conectadas, la iluminación se combina con el juego de calidez y ‘frialdad’ que generan el uso de hormigón y la madera. En la cocina destaca un estilo industrial con muebles en oscuro y elementos metálicos; mientras que el salón y el dormitorio cuenta con elementos de madera que los separan. Tales elementos de decoración de continuidad aportan armonía y unidad a todo el conjunto.

El microcemento con efecto hormigón se desarrolla en todo el suelo recordando el pasado industrial del barrio y que se combina con el blanco de las ‘subway tiles’ que recorre una de las paredes, desde la entrada hasta el baño, a través de una cristalera. El elemento más singular es el cubo de celosía de pino, donde se aloja el dormitorio y que se puede ver, desde dentro, el salón y la cocina, a la vez que permite filtrar la entrada de luz. Un estudiado jardín interno de helechos y bambú actúa de elemento decorativo separador.

En la restauración se han recuperado las vigas de hormigón. Como la vivienda solo puede contar con ventanas en una de las fachadas, los arquitectos han ideado una serie de frentes de cristal y celosías de madera, que permiten la entrada de luz y permiten aislarse y tener intimidad gracias a unos jardines interiores.

Los edificios y naves industriales del Poble Nou ofrecen diafanidad, luminosidad y generosa ventilación en una ubicación que con el crecimiento paulatino de la ciudad, va ganando centralidad.

La decoración se encarga de aportar calidez y vitalidad, usándose pocas piezas, pero todas ellas muy funcionales. De esta forma, sus creadores Egue y Seta logran hacer habitables estos 46 m² y que sus residentes vivan en ellos sin que el espacio resulte pequeño o escaso. ¿No os parece una reforma de 10?

vía Egue y Seta

¡Feliz comienzo de semana!

Más sobre Virginia

Soy Virginia, Arquitecta de Interiores. Me dedico a crear ambientes a la medida de cada estilo de vida. Ecléctica por natura, tengo alma "vintage".

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